
No iba a hacer un post sore los Oscars porque todo el mundo ha tratado el tema ya. Tocaba ponerse al día en lo que a cine se refería y aunque no he terminado he avanzado. Algo había leído sobre The Wrestler, sobre todo acerca de la genial interpretación que hace Mickey Rourke en el film. No se ha llevado el Oscar, pero no por ello vamos a despreciar su trabajo, había que darle una oportunidad.
La película dirigida por el director de apellido difícilmente pronunciable, Darren Aronofsky, nos cuenta la etapa decadente de la vida de Randy “The Ram” (Mickey Rourke). Ram ha sido toda la vida un luchador, de estos fornidos y ciclados que tanto furor producen entre los niños de nuestra sociedad. Él no sabe hacer otra cosa en la vida, salvo cargar cajas en un supermercado los días que no combate. The Ram llega hasta lo más alto, sacrificando sus relaciones familiares y su integridad física hasta que, después de un duro combate sufre un ataque al corazón y debe ser operado con urgencia. Su médico elimina rápidamente los anabolizantes y la lucha libre de su dieta. Entonces, su vida se viene abajo e intenta rehacerla reconciliándose con su hija.
Ante todo decir que la película me ha gustado gracias a la excelente interpretación de Rourke, el cual resulta convincente en todo momento y rápidamente simpatiza con el espectador. La película nos regala frases como: “sólo soy un viejo pedazo de carne” acompañas de la gran actuación de Mickey. Es necesario decir que el actor se ha esforzado mucho por sumergirse en su papel y ha llegado a ganar hasta 18 kilos de masa muscular (que se dice pronto) para encarnar a este acabado luchador. Es una interesante historia y está bastante bien contada, desde luego a mí no me aburrió en ningún momento.
Por supuesto, el largometraje no está exento de fallos, padece de la enfermedad más común de este tipo de películas. La acción recae totalmente sobre los hombros de Rourke y, aunque esto no sea necesariamente malo, se le hace complicado manejar el asunto en algunas ocasiones. Esto se ve potenciado por el nulo carisma y cuidado de los personajes secundarios.
Aquí queda una película de notable justo que sería muchísimo menos si no fuera por la presencia del actor principal. Una película que la gente debería ver antes que cualquier otra morralla que anda suelta. Por supuesto, como siempre os recomiendo la versión original.













